Puntos clave
- La equivalencia entre mallas y micras define la capacidad de retención de partículas sólidas que protege emisores de riego de obstrucciones costosas
- Los filtros de discos de LZHS se adaptan a fuentes de agua de pozo, río o estanque sin generar pérdidas de presión excesivas
- La elección correcta de la malla reduce la frecuencia de retrolavado y alarga la vida útil de todo el sistema de filtración
- Contamos con 14 años de experiencia en fabricación y exportación de filtros de riego para más de 60 países de todo el mundo
¿Qué es la relación entre mallas y micras en filtros de discos?
Muchos usuarios de sistemas de riego confunden los dos términos, pero la malla hace referencia a la cantidad de orificios por pulgada lineal de la superficie filtrante, mientras que las micras indican el tamaño máximo de partícula que el filtro puede retener. Los filtros de discos de LZHS usan discos ranurados apilados que crean canales de filtrado precisos, por lo que su relación entre mallas y micras es mucho más consistente que la de los filtros de malla simple, evitando desviaciones en la retención de partículas que generen obstrucciones imprevistas.
A diferencia de los filtros de arena o los hidrociclones, los filtros de discos permiten elegir un valor de filtrado muy específico para adaptarse exactamente a las necesidades de tus emisores, sin perder rendimiento de caudal incluso después de horas de funcionamiento continuo.
Equivalencia práctica de mallas y micras para usos agrícolas
Para usos generales de riego de jardines y cultivos de hoja con aspersores de paso ancho, se recomiendan mallas de 80 equivalentes a 200 micras, para retener partículas grandes de arena y residuos vegetales sin necesidad de retrolavados muy frecuentes. Para riego por goteo con emisores de paso reducido, la malla de 120 equivalente a 130 micras es la opción más usada en todo el mundo, ya que cumple con los requisitos de protección de casi todos los modelos de goteros del mercado.
Para cultivos sensibles como invernaderos con microaspersores o sistemas de fertirrigación de precisión, se eligen mallas de 200 equivalentes a 75 micras, para retener incluso partículas muy finas de arcilla o residuos de fertilizantes sin disolver. Para sistemas de riego pequeños de menos de 10 m3/h de caudal, se puede complementar la instalación con un filtro de malla tipo Y LZHS de 1" como filtro secundario para retener partículas muy finas que hayan pasado la primera etapa.
Cómo afecta la elección de mallas y micras a la pérdida de presión
Un error muy común es elegir una malla demasiado fina para el uso que necesitas, lo que genera una pérdida de presión excesiva que reduce el caudal de todo el sistema de riego, generando diferencias de suministro entre las distintas zonas de cultivo. Por el contrario, una malla demasiado gruesa no retiene las partículas suficientes, generando obstrucciones en los emisores que te obligan a hacer tareas de mantenimiento costosas cada pocas semanas.
Los filtros de discos de LZHS están diseñados para mantener una pérdida de presión estable incluso con cargas de partículas elevadas, por lo que no afectan el rendimiento de tu sistema de riego sin importar el tamaño de malla que elijas, siempre que se adapte al caudal nominal del modelo.
Relación entre tamaño de malla y retrolavado de filtros de discos
Los filtros de discos automáticos realizan el retrolavado de forma automática cuando la diferencia de presión entre la entrada y la salida alcanza el valor preestablecido. Cuanto más fina es la malla que eliges, más frecuente será el retrolavado, por lo que se recomienda no elegir un valor de micras inferior al estrictamente necesario para tu tipo de emisor, para evitar desperdiciar agua en procesos de limpieza innecesarios.
Para instalaciones de gran tamaño con caudales superiores a 50 m3/h, recomendamos el sistema de filtro de discos automático LZHS de 3" 9 unidades, que realiza el retrolavado de cada módulo de forma independiente sin interrumpir el suministro de agua al sistema de riego, incluso en periodos de máxima demanda de los cultivos.
Recomendaciones por tipo de fuente de agua
Si usas agua de pozo, con contenido mayoritario de arena, puedes elegir una malla de 120 (130 micras) para obtener un rendimiento óptimo sin necesidad de retrolavados muy frecuentes, incluso sin etapas de prefiltrado adicionales. Si usas agua de río o estanque, con presencia de materia orgánica, algas y residuos vegetales, se recomienda una malla de 80 (200 micras) combinada con una etapa de prefiltrado para evitar obstrucciones prematuras de los discos.
Si tienes dudas sobre la configuración ideal para tu instalación, puedes revisar toda nuestra gama de productos de filtración de riego en nuestro sitio web oficial, donde encontrarás todos los modelos de filtros de discos, filtros de arena, hidrociclones y filtros tipo Y y T que fabricamos para el mercado agrícola.
Consejos de mantenimiento para alargar la vida útil de tu filtro de discos
Aunque los filtros de discos son muy resistentes, se recomienda desarmar el conjunto de discos una vez cada 3 o 6 meses para limpiar los residuos acumulados en las ranuras, especialmente si trabajas con agua de estanque con alto contenido de algas. No uses herramientas duras que puedan rayar las ranuras de los discos, ya que esto rompería la precisión de la retención de partículas y reducirá la eficiencia del filtro.
Con más de 14 años de experiencia en fabricación y exportación de filtros de riego a más de 60 países, en LZHS diseñamos todos nuestros modelos para ofrecer un rendimiento estable durante más de 10 años de uso continuo en condiciones agrícolas exigentes.
Preguntas frecuentes
¿Qué tamaño de malla elijo para riego por goteo?
Para riego por goteo con emisores de paso de 1 mm o más, la malla de 120 equivalente a 130 micras es la opción más recomendada, ya que retiene todas las partículas que podrían obstruir el paso del agua sin generar pérdidas de presión excesivas.
¿Puedo cambiar los discos de mi filtro para modificar la cantidad de micras de filtración?
Sí, todos los modelos de filtros de discos LZHS permiten cambiar el conjunto de discos para adaptar la capacidad de filtración a nuevas necesidades de tu sistema de riego, sin necesidad de reemplazar todo el cuerpo del filtro.
¿Los filtros de discos necesitan mantenimiento frecuente?
Los modelos automáticos realizan el retrolavado de forma independiente, por lo que solo necesitan una revisión manual de limpieza de discos cada 3 a 6 meses, dependiendo de la calidad del agua de tu fuente de suministro.